Las casas que explican Barrio Amón: siete fachadas para entender uno de los barrios más fascinantes de San José

De la casa de Tinoco al Café Rojo: arquitectura, poder cafetalero, memoria urbana y el potencial pendiente de un barrio que merece más atención

· Artículos en San José

Por Jorge Mata

Barrio Amón no debería caminarse con prisa. Mucha gente lo cruza como atajo hacia el centro de San José, pero ese nunca fue su propósito. Este sector nació a finales del siglo XIX como uno de los primeros barrios residenciales modernos de la capital, impulsado por la urbanización promovida por el empresario francés Amón Fasileau-Duplantier, conocido en la ciudad como Monsieur Fasileu. De hecho, el barrio lleva su nombre precisamente por él, ya que fue quien impulsó la parcelación y el desarrollo urbano de estos terrenos hacia la década de 1890.

Ahora bien, una aclaración importante que los historiadores han subrayado en los últimos años: Barrio Amón no fue exclusivamente un barrio de familias cafetaleras. Aunque la riqueza generada por el café sí influyó en el crecimiento de San José, los estudios sobre el barrio muestran que sus habitantes incluían comerciantes, diplomáticos, profesionales liberales, inmigrantes europeos, funcionarios públicos e incluso figuras culturales e intelectuales. Es decir, más que un “barrio del café”, Amón fue un espacio residencial de la élite urbana diversa de la capital, donde convivieron distintos sectores de poder económico y cultural.

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Casa histórica de 1896 en Barrio Amón, hoy sede de la Alianza Francesa de Costa Rica, levantada con estructuras metálicas importadas desde Europa en una época en que San José empezaba a mirar arquitectónicamente hacia Francia.

Investigaciones sobre la historia urbana de San José explican que este barrio marcó un cambio importante en la estructura social de la ciudad. Las familias acomodadas comenzaron a mudarse hacia este sector buscando aire más limpio, lotes amplios y casas que reflejaran modernidad y contacto cultural con Europa. Así surgió un barrio donde convivieron estilos victorianos, neoclásicos, eclécticos e incluso neomudéjares, algo que todavía hoy se puede leer caminando sus calles.

Por eso Amón sigue despertando tanta curiosidad. No es solo un conjunto de casas antiguas. Es una especie de archivo urbano donde se mezclan arquitectura, política, migración europea, memoria cultural y también las contradicciones de la capital. Algunas casas están restauradas y llenas de vida. Otras sobreviven con cicatrices. Y muchas todavía esperan que la ciudad las vuelva a mirar con la atención que merecen.

La casa de José Joaquín Tinoco

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Una fachada victoriana ligada a uno de los episodios políticos más tensos del país

Entre las fachadas más llamativas de Barrio Amón hay una casa rosada de esquina que muchas personas conocen como la Casa de Tinoco. Construida alrededor de 1910, esta residencia refleja el estilo victoriano tardío que marcó buena parte de la arquitectura residencial de San José a inicios del siglo XX.

Sus detalles ornamentales, el volumen elevado en la esquina y la decoración en madera y hierro responden al gusto arquitectónico de las élites urbanas de aquella época, cuando la capital buscaba proyectar modernidad y conexión cultural con Europa.

El inmueble está vinculado históricamente con José Joaquín Tinoco Granados, hermano del dictador Federico Tinoco y una de las figuras más influyentes del régimen que gobernó Costa Rica entre 1917 y 1919.

La historia del lugar toma un giro dramático el 10 de agosto de 1919, cuando José Joaquín Tinoco fue asesinado a pocos metros de esta casa, en un atentado que marcó uno de los momentos más tensos de la política costarricense y que terminó acelerando la caída de la dictadura.

Hoy esta casa no solo destaca por su arquitectura. También funciona como un recordatorio silencioso de cómo algunos de los episodios más intensos de la historia del país ocurrieron en las mismas calles que hoy recorremos caminando por Barrio Amón.

Aunque muchos transeúntes pasan frente a ella sin saberlo, esta fachada rosada sigue guardando una parte clave de la memoria política de San José.

El Castillo del Moro

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El capricho arquitectónico más extravagante del barrio

Pocas casas en San José llaman tanto la atención como el Castillo del Moro, también conocido como Casa Morisca.

Fue construido en la década de 1930 por encargo del empresario español Anastasio Herrero Vitoria. Su diseño se atribuye al arquitecto catalán Gerardo Rovira, con participación del maestro de obras croata Pasko Hilje.

La casa responde al estilo neomudéjar, inspirado en tradiciones arquitectónicas islámicas presentes en España. Sus arcos de herradura, almenas, cúpula, mosaicos y ornamentación arabizante la convierten en una de las estructuras más singulares del centro de San José.

Su presencia también revela algo interesante del barrio: Amón no fue un conjunto uniforme de casas similares. Fue más bien un escaparate donde distintas familias de la élite urbana expresaban poder económico y gusto cultural a través de la arquitectura.

La casa vinculada a Miguel Obregón

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Un hogar ligado al nacimiento del sistema bibliotecario costarricense

Otra de las casas históricas del barrio es la conocida como Casa Amón, vinculada con la familia Obregón Loría y con Miguel Obregón Lizano, figura fundamental de la historia cultural costarricense.

Obregón fue el organizador de la Biblioteca Nacional y uno de los principales impulsores del sistema bibliotecario del país.

La casa fue construida alrededor de 1910 y su diseño se atribuye al arquitecto italiano Adriano Arie Vaselli. Está hecha en ladrillo con refuerzos metálicos y presenta una composición arquitectónica más sobria que otras residencias del barrio.

Ese carácter menos ornamental tiene su propio valor. Mientras otras casas buscaban impresionar con decoración, esta refleja una arquitectura más funcional y urbana, acorde con el perfil intelectual de quienes la habitaron.

La casa donde hoy funciona Silvestre

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Un ejemplo de cómo el patrimonio puede seguir vivo

Entre las casas que han encontrado una segunda vida en el barrio está la residencia donde hoy funciona Restaurante Silvestre.

La casa fue construida en la década de 1890 por Leónidas Pacheco Cabezas, abogado, político y diplomático costarricense.

Durante el siglo XX el inmueble pasó por múltiples usos. Fue residencia privada, oficinas, consultorios médicos e incluso discoteca antes de convertirse en restaurante.

Este tipo de reutilización demuestra algo importante para el futuro del patrimonio urbano. Las casas históricas sobreviven con mayor facilidad cuando logran integrarse a la vida contemporánea de la ciudad en lugar de quedar congeladas como reliquias arquitectónicas.

La Casa Verde

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Una casa traída por catálogo desde Europa

La llamada Casa Verde es una de las joyas arquitectónicas más reconocidas del barrio.

Fue habitada originalmente por Cecilia González Ramírez y Carlos Saborío Yglesias, quienes se trasladaron a Barrio Amón alrededor de 1910 durante la expansión residencial de las élites josefinas.

Uno de los detalles más curiosos es que gran parte de su estructura fue importada por catálogo, una práctica relativamente común entre familias acomodadas a principios del siglo XX. Las piezas prefabricadas se enviaban desde Europa o Estados Unidos y luego se ensamblaban en Costa Rica.

Después de pasar por periodos de subdivisión, abandono parcial y distintos usos, la casa fue adquirida por el Tecnológico de Costa Rica, que impulsó su restauración. Finalmente fue declarada patrimonio histórico arquitectónico en 2017.

La casa de la Alianza Francesa

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Una residencia del siglo XIX en el barrio que lleva el nombre de Monsieur Fasileu

La actual sede de la Alianza Francesa de Costa Rica ocupa una de las casas más antiguas del barrio.

Fue construida en 1896 y presenta una mezcla de arquitectura criolla urbana con elementos neoclásicos y estructuras metálicas importadas desde Francia, Bélgica y Estados Unidos.

La ubicación de esta casa tiene un significado especial. El barrio donde se encuentra fue impulsado por el empresario francés Amón Fasileau-Duplantier, por quien el sector terminó adoptando el nombre Barrio Amón.

Décadas después, esta casa se convirtió en sede de la Alianza Francesa, institución dedicada a promover el intercambio cultural entre Costa Rica y Francia. La coincidencia histórica es evidente: una residencia ubicada en el barrio impulsado por un francés terminó funcionando como uno de los principales espacios de intercambio cultural entre ambos países.

Casa Pagés

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La fachada victoriana que hoy alberga Café Rojo

La última casa de esta ruta es la Casa Pagés, actualmente ocupada por Café Rojo.

Construida a principios del siglo XX, se caracteriza por su arquitectura victoriana con corredor frontal, columnas ornamentales y ventanas con arcos. Una de sus particularidades es la simetría de la fachada, poco común en muchas casas victorianas del barrio.

Investigaciones históricas vinculan la propiedad con Elías Pagés Elías, comerciante español relacionado con el almacén La Alhambra y con actividades comerciales en la capital.

Hoy la casa funciona como restaurante y espacio cultural, demostrando cómo estas estructuras históricas pueden seguir formando parte activa de la vida urbana de San José.

Un barrio que todavía tiene mucho más potencial

Caminar Barrio Amón también obliga a decir algo incómodo. Este lugar tiene muchísimo más potencial del que la ciudad ha aprovechado hasta ahora.

Eventos como Amón Cultural han demostrado que el barrio puede convocar miles de personas y convertir sus calles en un gran escenario cultural. En su edición más reciente reunió decenas de miles de visitantes y más de un centenar de actividades culturales.

Pero fuera de esos momentos puntuales, el barrio todavía podría tener muchas más actividades culturales, recorridos urbanos, restauraciones patrimoniales y vida pública constante.

Estudios sobre la historia urbana de San José han señalado que los barrios centrales han enfrentado procesos de transformación, pérdida de población residente y abandono de muchas estructuras históricas. Amón no escapa a esa realidad.

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Un grupo recorre Barrio Amón de noche mientras un guía comparte historias del barrio. Desde Chepetown apoyamos los recorridos urbanos de ChepeCletas, una iniciativa que desde hace más de 15 años ayuda a redescubrir San José caminando y escuchando las historias que todavía viven en sus calles.

Eso no significa que el barrio esté perdido. Significa que todavía merece más atención urbana, más inversión cultural y más cariño ciudadano del que recibe.

Porque cuando uno camina estas casas entiende algo rápido. Aquí hay historia, arquitectura, memoria política, migración, arte y gastronomía. Pero también hay una oportunidad enorme de volver a mirar San José con más ambición.

En Chepetown creemos que San José se entiende mejor caminándolo. Y Barrio Amón sigue siendo uno de los mejores lugares para hacerlo.

Si querés enterarte cuando hagamos recorridos, actividades en Barrio Amón o eventos culturales en San José, podés seguir el canal de WhatsApp de Chepetown acá.