Por: Valeria Ledezma
Hay un edificio que siempre se roba las miradas y que ahora tiene motivos de sobra para que lo visités de nuevo. El Museo de los Niños acaba de estrenar dos salas que se salen de lo convencional para enseñarnos qué significa ser costarricense. No se trata de ver vitrinas aburridas con objetos llenos de polvo, sino de meterse de lleno en una experiencia donde vos y los más pequeños de la casa pueden tocar, jugar y hasta dirigir una orquesta en plena capital.

La primera de estas salas se llama "Costa Rica y su identidad" y es un espacio de más de 200 metros cuadrados que te lleva a recorrer el país sin salir de San José, Costa Rica. El viaje está guiado por Doña Amor, un personaje que representa la memoria de nuestra tierra, y que te presenta a otros amigos como Chán y Carmencita para explicarte cómo se vive en las diferentes regiones del país. Es una forma muy tuanis de entender de dónde venimos, desde los procesos históricos del siglo XVI hasta las tradiciones que mantenemos vivas hoy en día en nuestros barrios.
Lo mejor de este recorrido es que es totalmente participativo. Podés aprender cómo se usa un telar, descubrir el misterio de las esferas de piedra del Diquís o conocer más sobre el Juego de los Diablitos. Hasta hay una giganta de mascarada que impone presencia y te recuerda esas fiestas patronales que tanto nos gustan. Es un plan muy accesible para el bolsillo y perfecto para pasar un rato diferente en familia, redescubriendo leyendas y sabores que nos definen como pueblo.
Música y ritmo para los más pequeños
Por otro lado, si tenés güilas que no se quedan quietos y les encanta el ruido, la sala "Orquesta Mi Fa Sol" les va a encantar. Aquí la idea es que exploren el mundo de la música de forma divertida. Pueden aprender sobre los diferentes géneros que suenan en el país y conocer cómo funcionan los instrumentos que forman una orquesta sinfónica. Lo más vacilón es que hasta pueden jugar a ser directores de orquesta y entender cómo se guía a un grupo de músicos para que todo suene en armonía.
Esta parte del museo también rinde un homenaje al talento nacional, destacando el brete que hacen agrupaciones como la Orquesta Sinfónica Nacional. Es una manera muy directa de acercar el arte a la niñez, quitándole ese aire serio y poniéndolo al alcance de la mano. En Chepe a veces nos falta encontrar espacios donde los niños puedan aprender de forma dinámica, y estas nuevas salas llenan ese vacío con colores, sonidos y mucha creatividad.
Visitalo en el Castillo de los Sueños
El Museo de los Niños sigue siendo ese punto de encuentro necesario en San José donde la educación y el entretenimiento se dan la mano. El ministro de Cultura y Juventud, Jorge Rodríguez Vives, mencionó que estas salas son una inversión para que las nuevas generaciones crezcan reconociéndose en nuestra cultura. Al final, la identidad no es algo que simplemente te dan, sino algo que vas construyendo mientras jugás y te asombrás con lo que ves a tu alrededor.
Si tenés ganas de ir, el horario es bastante cómodo tanto para los que tienen libre entre semana como para los que esperan el sábado o domingo. Podés comprar las entradas de una vez por internet para que no tengás que hacer mucha fila al llegar. Es una oportunidad de oro para que los ticos nos sintamos orgullosos de lo nuestro y para que los turistas entiendan un poquito mejor qué es lo que nos hace tan especiales.
Horario:
- Martes a viernes de 8:00 a.m. a 4:30 p.m.
- Sábados y domingos de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.
Lugar: Museo de los Niños, San José.
Costo: ¢2.500 niños y ¢3.000 mayores de 15 años.
Entradas en miboleteria.org o en la boletería física del museo o al WhatsApp 7003-7070.
No te perdás la oportunidad de conocer estas nuevas historias en el corazón de la ciudad. Es un plan que promete entretener a grandes y chicos por igual mientras se empapan de la cultura costarricense.
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