Por: Diego Mayorga y Keissy Guerrero
Música, lágrimas de nostalgia, baile y brillantina fueron apenas algunas pinceladas de todo lo que se vivió en la segunda fecha de Picnic 2026.
El equipo de Chepetown, Keissy y Diego, formó parte de este evento. Salieron de San José y se dirigieron al Centro de Eventos Pedregal, en Belén. Bajo un gran sol y rodeados de una multitud de outfits increíbles, recorrieron los stands de distintas marcas. No faltó el merch ni tampoco las dinámicas para disfrutar y reír.

El Stage Picnic brilló para marcar el inicio del festival,con cientos de personas expectantes.
Poco a poco, los stages fueron cobrando presencia, mientras la música se mezclaba con las ganas de escuchar a los artistas favoritos. Juan Duque y Sonámbulo captaron la atención del público, mientras la multitud seguía buscando en qué participar y dónde tomarse la mejor foto para subirla más tarde (cuando hubiera señal) a redes sociales, con la canción más esperada de fondo.
Múltiples camiones de comida abrían el panorama gastronómico para poder recargar energías antes de ir a cantar a todo pulmón "Lamento Boliviano", de Enanitos Verdes, o alguna de las múltiples piezas amadas por el público de Jhayco.
La recarga de los brazaletes fluyó con facilidad, lo que permitió disfrutar de una cerveza en mano mientras sonaba Mora. Había espacio para cargar saldo y pedir una bebida favorita, o varias, si el momento lo pedía.

El Stage Jogo brilló con el show de la banda colombiana Bomba Estéreo.
El baile fue imparable mientras "Soy Yo", de Bomba Estéreo, sonaba. El Stage Jogo se encendió con el ritmo unísono de los pasos al disfrutar a la banda colombiana, así como con los amores y desamores recordados mientras todos tenían la camisa negra con Juanes, para que, justamente en ese momento, más de uno sacara su corsé más llamativo.
El Stage Picnic se llenó por completo, porque una diva del pop cantaba por primera vez en Costa Rica. Con un grupo de bailarines impecables, Christina Aguilera no dejó a nadie indiferente. Quienes llevaban años esperando ese momento, así como quienes apenas reconocían una o dos canciones, se dejaron envolver por una voz imponente y una atmósfera muy burlesque. Cuando sonó “Lady Marmalade”, la cordura se perdió por completo.
Gracias, Christina, por mostrarnos lo que hace una verdadera diva en el escenario, y más aún luego de caminar por nuestras bellezas naturales. Nos alegra que conocieras La Catarata La Paz (podés revisar cómo ir desde San José a más paraísos costarricenses en nuestra página, por si te da curiosidad) y que aún así te subieras a esos tacones para el show después de semejante caminata.

Cristina Aguilera deslumbra el Stage Picnic con un show inolvidable.
Y el día apenas iba calentando, porque, mientras Christina se despedía, Simple Plan tomaba el Stage Jogo y captaba la atención de todos. La adolescencia y sus recuerdos fueron protagonistas de un ambiente nostálgico. Tanto así que Scooby-Doo apareció para consolarnos por esos momentos que ya fueron. Sin duda, un show imposible de borrar de la memoria. Y ojalá no lo haga, pues Pierre nos prometió volver. Y le creemos.
Mientras el rock se apoderaba de ese stage, en el Stage Picnic, Nodal, su sombrero y su público cantaban por los amores que no funcionaron. La cerveza y el regional mexicano terminaron de darle carácter a ese momento.
Las horas seguían pasando, pero la energía se mantenía. El cierre empezó con dos artistas que todavía tenían fuerza suficiente para hacernos bailar, aunque ya dolieran los pies. Trueno, el rapero argentino, nos puso a gritar “this is real gangsta love” a todo pulmón.
Para cerrar, el venezolano que había debutado en ediciones anteriores de Picnic tomó el control del escenario. Danny Ocean, con sus mezclas de melancolía bailable, letras honestas sobre amor, desamor y nostalgia, nos regaló un cierre ideal de cara a la última fecha del festival.
Y entre todas las canciones que se vivieron ese día, de las que se sienten más de lo que se cantan, quedó flotando una idea clara: ME REHÚSO a que esta sea la última vez que vayamos a Picnic.
Picnic no es solo una alineación de artistas; es un mapa emocional donde cada quien encuentra su propio punto de conexión, ya sea en una canción que le rompe el pecho o en una risa compartida con desconocidos.
En medio de tanto ruido cotidiano, estos espacios se vuelven casi necesarios. Nos recuerdan que también estamos hechos para disfrutar, para soltar, para vivir sin tanto estrés por unas horas.
Ir a un festival así es, en el fondo, darse permiso. Permiso de estar presente, de perder la voz cantando y de volver a casa con algo más que fotos, sino con recuerdos que sonarán toda la vida.
Muchas gracias, Jogo, por la invitación y por hacer posible un evento así.

No podía faltar la famosa selfie en los ya populares sanitarios de Pato. Sin duda, toda su fama resultó ser real.
