Hay barrios de San José que uno ha atravesado montones de veces sin saber realmente qué está viendo. Otoya es uno de ellos. De día llaman la atención sus casas antiguas, los árboles y esa forma tan distinta que tienen algunas de sus calles; pero de noche, caminándolo en grupo y con alguien que te vaya contando qué pasó ahí, el barrio cambia bastante. El martes 1 de setiembre de 2026, ChepeCletas hará Una Noche en Barrio Otoya, un recorrido de 7:00 p. m. a 9:45 p. m. para buscar historias, arquitectura, personajes, secretos y leyendas por ₡5.000. Y hay un dato que vale tomar en cuenta: las dos últimas actividades que hemos difundido se llenaron rápido, así que esta también puede moverse bastante.
Hay una historia buenísima incluso antes de que existiera el barrio. Lo que hoy conocemos como Otoya formaba parte de una propiedad de Francisco Otoya Seminario, empresario de origen peruano que llegó a Costa Rica en el siglo XIX. La finca era conocida como el “Potrero de los Otoya” y ahí no había edificios históricos todavía: se criaban caballos de carrera y ganado lechero y también se cultivaban café, hortalizas y árboles frutales. Después de su muerte, su hija Amalia empezó a urbanizar esos terrenos a partir de 1907, extendiendo hacia esta zona el crecimiento residencial que ya se estaba dando en Amón.

Una parada de ChepeCletas en Barrio Otoya, donde las historias del barrio se cuentan frente a los mismos lugares que las inspiraron.
Eso ayuda a entender por qué Otoya se siente distinto al resto del centro. En pocas cuadras aparecen residencias y edificios de épocas e influencias arquitectónicas muy distintas, mezclados con historias de expresidentes, artistas y personajes que pasaron por el barrio. Y después están las leyendas. Algunas llevan tanto tiempo circulando por San José que es difícil saber dónde termina el hecho histórico y dónde empezó la versión que la gente fue pasando de generación en generación. Mejor no quemarlas acá: parte de la gracia del safari es llegar frente al lugar, escuchar lo que pasó —o lo que se dice que pasó— y después seguir caminando con esa historia en la cabeza
No son ₡5.000 solo por caminar unas cuadras
Ahí está también el valor del recorrido. ChepeCletas recorre San José desde 2010, así que hay más de década y media de caminar estas calles, investigar, conversar con gente y aprender a leer la ciudad desde la historia, la arquitectura, la naturaleza y la vida cotidiana. No es lo mismo pasar frente a un edificio y decir “qué bonito” que entender quién vivió ahí, por qué tiene esa forma, qué estaba pasando en Costa Rica cuando se construyó y qué cambió alrededor desde entonces. Ese conocimiento acumulado es justamente lo que convierte una caminata por Otoya en otra cosa.
Y hay otra parte que a veces se subestima: volver a caminar San José de noche también es volver a usar la ciudad. ChepeCletas nació precisamente con esa idea de recuperar el espacio urbano a través de la gente, la convivencia y una ciudad más caminable. Incluso investigaciones sobre el colectivo han estudiado cómo estas actividades ayudan a cambiar la relación que tenemos con el espacio público. Cuando un grupo grande ocupa una acera para escuchar una historia, conversa en un parque o simplemente camina junto por un barrio, ese espacio deja de sentirse como un lugar que solo atravesamos para llegar a otra parte.
También es un buen plan si querés hacer algo solo. En recorridos anteriores hemos visto gente llegar sin conocer a nadie y terminar conversando mientras camina; estos safaris suelen reunir grupos grandes de personas con una curiosidad parecida por Chepe. Entre una historia y otra se termina hablando, preguntando y conociendo gente. Tal vez ahí está pare de por qué funcionan tan bien: uno aprende del barrio, pero también vuelve a sentir que San José puede ser un lugar para quedarse un rato, no solamente para salir corriendo de él.

Participantes durante uno de los safaris nocturnos de ChepeCletas que recorren Barrio Otoya y otros sectores históricos del este de San José.
Cómo reservar el recorrido por Otoya
La salida será el martes 1 de setiembre de 2026 a las 7:00 p. m. desde el Parque Nacional, junto al Monumento Nacional, y el recorrido terminará aproximadamente a las 9:45 p. m. Es a pie, apto para todo público, las mascotas son bienvenidas y se realiza con o sin lluvia, así que conviene llevar zapatos cómodos, paraguas y abrigo. El costo es de ₡5.000. En este enlace de ChepeCletas únicamente reservás tu espacio; el pago se realiza el día del recorrido. Como el cupo es limitado y los últimos grupos se han llenado rápido, si te interesa vale la pena apartarlo de una vez. Para dudas sobre la actividad o el pago podés escribir directamente al WhatsApp de ChepeCletas, 8849-8316.
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